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Estoy bajo tu piel, fuera del mundo, fuera de mi razón y mis sentidos, pausa abierta en un viento sin sonidos con que mi propia libertad circundo.
¿Qué helado firmamento moribundo van tocando mis pies desvanecidos? ¿Dónde brota el temblor de estos gemidos, que en ti está y está en mí, llanto profundo?
Abridme el pecho y deshojad mi duda; un mismo cierzo me acaricia y hiere, me viste de ilusión y me desnuda.
Sobra razón que a mi corazón altere, que en esta escala de mis ansias muda muriendo sueña y por soñar se muere. Memoria en llamas (1939).
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